De repente sonó el teléfono. Se oía mal, a lo lejos …Era Berto de regreso. Jess hábilmente dijo las palabras mágicas. – TE QUIERO. Ocho letras que bien entonadas hacen milagros. Todo volvía a su cauce.
Era tarde, habíamos dormido hasta el medio día, había que recuperar fuerzas del día anterior. Ann se duchó y cogió la moto de regreso a casa, su hija adolescente había regresado de estudiar con las amigas y la reclamaba. Ann es así, está en todos sitios, siempre donde se la necesita para los demás, pero ella jamás se para a pensar donde quiere estar realmente en ese momento. Es su auto exigencia.
Jess y yo nos quedamos relajadas en la terraza, íbamos hacer nuestra sesión de belleza: uñas bien pulidas y esmaltadas, cejas bien definidas, pelo ...
A las mujeres nos gusta sentirnos bella por nosotras mismas y a los hombres les encanta que seamos bellas. Había que preparar el recibimiento a Berto; llegaría cansado y desorientado, el viaje era largo y como yo digo la cadena de monos siempre distorsiona la comunicación. Otro día os contaré sobre la cadena de monos.
Analizamos todo lo que habíamos hablado el fin de semana, Jess ya no estaba tan enfada y podía tomar decisiones. Se posicionó y decidió que escucharía a Berto; que quería seguir con él, pero que dejaría claro ciertos aspectos por los que no estaba dispuesta a volver a pasar. El apartamento de la playa era de Berto, así que buscamos terreno neutral, la acompañé al pequeño apartamento que compartía con Berto desde hacía unos meses en Barcelona.
Nos abrazamos y le desee lo mejor. Que estuviera tranquila y que estabámos allí para lo que necesitara.
AMIGAS PARA SIEMPRE.
Berto y Jess siguen juntos, han cambiado cosas de su relación, se han vuelto más independientes el uno del otro y se quieren más. Jess ha hecho concesiones dónde no se siente del todo cómoda y que con habilidad deberá cambiar para no frustrarse. Jess és una mujer fuerte e inteligente, por eso ha sido capaz de ceder y dar más para salvar la relación.
