domingo, 22 de febrero de 2015

HIST.1. CAP. 5. AMIGAS PARA SIEMPRE (*)


Evidentemente mis tetas son el doble de grandes que las de una cría esparrago de dieciséis. Llamé a la dependienta de Zara, y le pregunté su opinión. No debía tener más de veinte años, muy educadamente y sintiéndose en un aprieto me dijo que era un vestido pensado para una chica con menos pecho. Vaya! que a mi edad dónde iba con eso (es lo que pensaba en su interior). Estaba claro, estaba sexy y ella opinaba que su madre no puede ir ya sexy. Me quedé el vestido. 

 

A los cuarenta tienes más arrugas, las tetas no están tan duras y tu piel no es el culito de un bebé, pero estas encantada de estar contigo misma, conoces y dominas cada poro de tu piel y te importa un rábano lo que piense la gente.

 

Sentadas en el restaurante de Sitges el vestido era tan corto que se me pegaba el culo a la silla.  Al levantarme tenia que tener un cuidado extremo porque sino el vestido subía a una altura que cualquier mirón podía verme el culo o insinuársele. Y los hombres son unos “voyeurs” insinúate siempre, no enseñes nunca ... déjales que la neurona les dé vueltas en el cerebro hasta que terminen mareados.

 

Por supuesto en una de mis tiendas preferidas de lingerie “Bodique” encontré el sujetador perfecto, de mi talla perfecta, para dejar calladita a la nena del Zara.

 

Ann buscó una excusa para que me levantara por primera vez, ella controlaba con su radar la reacción de las mesas. Ya habíamos captado su atención ...

 

Hizo falta levantarse tres veces más y andar entre las mesas como si fuera la pasarela de Milán; se acercaron Gerard i Simón, estaban en la mesa más cercana, estaban de vacaciones un estado mental que por lo que parece desinhibe al hombre. Nos sugirieron ir a tomar una copa.    

 


1 comentario:

  1. Hola!
    Acabo de descubrir tu blog. Me gusta:). Seguiré tus nuevas historias en torno a las buenas amigas que se comen el mundo. Me gusta:)

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