Tuvimos un amanecer delicioso, el día acompañaba para tumbarnos en la piscina y seguir nuestra terapia entre amigas, para sorpresa de muchos hombres hablaríamos de sexo, fútbol y tetas, y haríamos un análisis psicológico detallado a nuestros hombres, es decir por el que nos romperíamos cada hueso de nuestro cuerpo por estar con él, y el muy tonto tiene tanto miedo que está ciego de remate y está más preocupado en sus juegos de poder frente a nosotras que en un buen juego de seducción que siempre tiene mucho mejor resultado y mucho mejor final. En definitiva, que no se entera, y lo que podría ser una historia romántica llena de detalles termina siendo una historia real llena de malabares para que él entienda minimanente algo.
Después de darnos un paseo por los alrededores Jess preparó un dietetico, deliciosos y frugal desayuno.
La piscina era nuestra, el sol era todo para nosotras. Mientras Emma nadaba, Jess y yo repasábamos las revistas del verano, no se nos escapaba detalle, si supieran ellos lo fácil que nos resulta hablar su mismo idioma. En quince minutos habíamos hecho la primera clasificación de tetas y cuerpos.
Pasamos al fútbol y los últimos fichajes del Barça, nuestro equipo. A Emma, todo esto se la rempaplinfaba así que cuando llegó ella empezamos a hablar de lo importante: Como avanzar y mantener a flote nuestras relaciones. Realmente las mujeres habitamos en el reino de las santas, porque nos estrujamos el coco hasta la última neurona para mantener nuestras relaciones a flote.
Emma siempre dice que las historias hay que vivirlas, que debes lanzarte a la piscina (con un buen salvavidas para salir tu solita a flote).
¿A caso los hombres se lanzan a la piscina? ¿Tienen la valentía de vivir las historias como nosotras?
A los hombres hay que pillarlos por sorpresa. Aquí te pillo aquí te mato, porque como estén pillados por la chica le dan tantas vueltas y tienen tanto miedo a recibir un no, que jamás se deciden y si se deciden no te vas a enterar hasta que haya pasado el momento, porque es tal la sutilidad con que te lo van a decir que tienes la bola de la bruja Lola o te quedas igual.
Es la parábola del cazador cazado.
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